Y LOS VIOLENTOS DEL FÚTBOL VUELVEN A HACER DE LAS SUYAS…

POR: MARIO ALEJANDRO RODRÍGUEZ (alhejo@periodistas.com)

Como en épocas pasadas, Ibagué se volvió a convertir en epicentro de violencia  por parte de las denominadas “barras bravas” de los equipos “grandes” y “pequeños” del país. Las hinchadas radicales (por así decirlo) de  Millonarios, Nacional, América y hasta el propio Atlético Huila han convertido  nuevamente, y con la ayuda en un par de casos de la hinchada del Deportes Tolima, los alrededores del estadio Manuel Murillo Toro en un verdadero campo de batalla, donde las agresiones verbales dejaron de ser argumento único y válido y  pasan ahora a hechos  delictivos que atentan seriamente con la vida del individuo, poniendo en gran incógnita la efectividad de las medidas de seguridad del espectáculo brindado al aficionado corriente. 

Y ante el ejercicio de soberanía territorial y defensa de la ciudad que creen algunas agrupaciones de hinchas que es benéfica para la misma, para el fútbol profesional como tal  y es lo adecuado para impedir la agresión de personas que no son de la capital musical, la policía no aparece  como se debiera, o por lo menos así lo deja entrever los actos realizados por las “bandas” adversarias frecuentemente. Aquellas tardes de futbol donde nos tocaba correr  del Coloso de la 37 para salvaguardarnos de las rocas volvieron del pasado, como método de imposición de ideas o defensa de intereses  en el escenario deportivo.  Incluso ya no es el enfrentamiento directo entre dos bandos distinto, sino acontece también que entre los mismos seguidores de un club se genera la bronca.  Lo malo de ello es que pagan los “platos rotos” de la cuestión no son estos DESADAPTADOS, sino los espectadores del común que en sin fin de ocasiones han quedado en medio de la confrontación.

 Pero es hora de pensar ¿cuál será la solución adecuada para esta problemática? Evitar el ingreso de la hinchada visitante, tal como lo contempla el Secretario de Gobierno, Edward Amaya, cuando en un determinado momento el problema  se vuelva inmanejable por otras vías, acaso esta es la medida que acabará con esto…  ¿No es una salida facilista a lo que está pasando en materia de logística? ¿O será que la erradicación de la “plaga” está  solamente en seguir aumentando la fuerza policial en cada uno de los cotejos denominados triple A?…

Considero que el problema no radica en ese aspecto,  sino en la mera cultura del RESPETO y de la convivencia sana de la que carece el ciudadano tanto local como foráneo y  que  NUNCA no se ha cultivado en la ciudad musical en el ejercicio de este deporte.  Ciudades como Bogotá y Medellín con mayor cantidad de habitantes  y considerable número de adeptos por cada club de su jurisdicción tenían el mismo inconveniente, pero con PACIENCIA y con organización le han ido encontrado alternativas serias de solución, por demás PACÍFICAS y concertadas.

No obstante, la base y el éxito de programas como “GOLES EN PAZ” liderados por el padre Alirio  López desde hace mas de 10 años y los emprendidos en Medellín con el alcalde Sergio Fajardo hace unos años depende de la voluntad que se tenga por parte de la Administración municipal y de la Policía Nacional de apostarle a estas iniciativas antes de emprender  el poder por la fuerza bruta. Creo que ya no basta con consejos y reuniones de seguridad antes de los partidos para puntualizar medidas que no están dando los resultados esperados, sino con algo más que eso. Con ello no estoy rechazando del todo el uso de dicha fuerza, sino que la misma debe estar encausada como última herramienta  de la disolución de la violencia en Ibagué. Es un proceso largo y tedioso por lo que conocemos, pero por qué no iniciar  campañas de sensibilización en contra de este flagelo que nos vuelve a atormentar  con sus muestras insensatas. ¿Cuál es el temor de comenzar actuar con otra forma que no sea represión?

La ley 1270 de 2009, con la reciente creación de la COMISIÓN NACIONAL PARA LA SEGURIDAD, COMODIDAD Y CONVIVENCIA EN EL FÚTBOL ya está en vigencia, y como tal es un buen instrumento que facilita el control a los grupos focos de violencia en el país y en Ibagué. De paso, quiera saber si en la ciudad ya existe la Comisión local de Seguridad como lo exige esta normativa y si ésta ya opera de manera conjunta para cada juego. Nuestra capital  de departamento no es el patio donde todo el mundo puede hacerlo que quiera, ni conocidos como tampoco extraños, por eso la importancia de hacerla respetar; claro está con campañas concretas, sin crimen ni terror alguno.

Los integrantes de la familia del fútbol no podemos privarnos de contar con un entretenimiento saludable para nosotros, como también para las próximas generaciones. Ni tampoco de vivir la fiesta del balompié como se debe, con el rival al frente, con la competencia en la tribuna por quién alienta más fuerte a su equipo y por la disputa en cancha de cuál club es el mejor.  Es un hobbie, un deporte para algunos, una profesión para otros, pero no podemos convertir todas nuestras pasiones reprimidas en un sangriento estilo de vida, ni un medio de expresar nuestro inconformismo social.

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