UNA ACTUACIÓN CON FALTA DE PROFESIONALISMO

POR: MARIO ALEJANDRO RODRÍGUEZ (alhejo@periodistas.com)

Como deprimente, no se puede calificar de otra manera la paupérrima presentación del Deportes Tolima, que con jugadores de  gran experiencia y trayectoria en el balompié nacional perdió como local ante el Palmira en la noche anterior. Un equipo sin orden, impreciso, tanto en defensa como en zona de creación fue la constante en los dirigidos por Hernán Torres que defraudaron a su afición con la ineficacia de su fútbol.

Y no hay ningún punto de comparación entre la nómina profesional del cuadro pijao y la plantilla “cuasi-amateur” del equipo vallecaucano; sin demeritar su escaso trabajo por el marcador en el Murillo Toro. Ellos, los pupilos del Carlos “La gambeta” Estrada vivieron a hacer lo suyo; cuidar el cero en su pórtico y tratar de pescar algo en zona posterior para así sumar siquiera un punto frente al otrora líder del campeonato colombiano y protagonista de primer orden en los certámenes nacionales.  Pero quien lo creyera obtuvieron más que eso. La victoria del Palmira es un permio demasiado alto para los argumentos que mostraron en el terreno, ya que nunca fue superior al argumento expresado por su rival. Sin embargo, fue el mismo Tolima el que cedió el partido al no concretar las llegadas de gol que tuvo en Medina, Cáceres, Rivas, Millán y hasta el mismo Bolívar, que no fue claro y conciso con su media distancia.

Cuando un equipo se queda en intenciones pierde. Porque lamentablemente en el fútbol lo que cuentan son los resultados, no el querer lograr, o el famoso “casi”. La OBLIGACIÓN del vinotinto  era ganar con comodidad y amplia ventaja a su adversario; así lo exige su recorrida plantilla que ha hecho parte del escuadra profesional del pijao y ha reflejado otro tipo de ACTITUD  en cotejos anteriores.  Hombres como VALLEJO, CÁCERES, RIVAS, EMIR GONZÁLEZ, GUSTAVO BOLÍVAR  tenían que aparecer con personalidad y jerarquía, la misma que tienen todos los jugadores con cientos de partidos en la A.

Tal vez el dilema pase por este aspecto. LA FALTA DE ACTITUD ha hecho que se mire con desprecio a los Palmira, Expreso Rojo y demás. ¿Será que este tipo de rivales no motivan al grupo de jugadores para afrontar con SERIEDAD este torneo? Para esbozar una respuesta a esta pregunta hay que poner razones claras “sobre la mesa”. Como primera medida que no se les olvide al cuerpo técnico y profesionales que este certamen por malo que parezca ofrece un cupo a la Copa Sudamericana de 2010, aparte de  una bonificación económica por ser el Campeón del mismo. ¿Y quién no desea ir a un evento internacional? Creo que todos los equipos quisieran ganar ese tiquete; por la vitrina del continente y el aspecto económico .Como segunda razón los jugadores como PROFESIONALES que deben ser,  y comprometidos a pelear cualquier campeonato en el haga parte del D.T. su responsabilidad, es dejar todo en la cancha en pro de conseguir la victoria, así como la responsabilidad del club es pagarles puntualmente su sueldo.

Pero la deuda que asalta al aficionado y al periodista es si el  salario que devengan algunos elementos es realmente lo que están reflejando encada una de sus actuaciones.  Cito casos concretos.  No es posible que se le pague determinada cantidad de dinero para tener a un jugador extranjero cono José Benjamín Cáceres  esté en Copa Colombia caminando la cancha.  Se supone que su  fuerte es el juego por arriba, pero a la hora de disputar el balón no cuenta con la suficiente convicción para ganarle a su marca. Si así va a ser el resto de la temporada, desde ya podríamos incluir un jugador juvenil que con HAMBRE DE TRIUNFO podría hacer mejor papel.  El segundo caso acontece por el nivel de Cesar Rivas. De él sabemos que no es un GOLEADOR, pero por lo menos esperamos un rendimiento notable en sus características; regate, gambeta y desequilibrio dentro del área. No obstante, el delantero  ya no genera ningún tipo de riesgo sobre las zagas contrarias. El trabajo que le vimos frente al equipo de la B fue verdaderamente lamentable. Sin creación, sin desborde, sin gambeta. A cambio lujos innecesarios que nada producen para concretar lo que nos interesa a todos: GOLES.  Ni que decir de la labor del defensa Yesid Martínez en zona posterior. Fue el responsable de la anotación palmireña, dejando recibir y patear al jugador Tovar. Martínez, que no es de los afectos de la afición sólo se quedó en fuerza, biotipo, porque de técnica se le ha visto poco en el club de Ibagué. Para olvidar también la presencia de Emir González, que no estuvo ni en marca ni en generación de opción mediante su media distancia.

¿El grupo no levanta porque no hay plata?  Me niego a creer que todo pase por la crisis económica  de la institución. Quizás el novelón de la falta de patrocinios y de capital para salir a competir  SÍ hizo mella en la escuadra, en la realización de la pretemporada del club el pasado mes de enero y el desempeño actual en los dos torneos ; contrario a las declaraciones de varios elementos, que aseguraban que en nada afectó el estado anímico del grupo. De pronto la cabeza de ellos se quedó en las pocas entradas monetarias que tiene el equipo y no está en el presente. Pero con pésimas presentaciones como las de anoche, ¿Cómo incentivar al hincha a que asista masivamente al estadio? …

Recordemos que nuestra hinchada es fría, que se mueve al constante cambio en el tablero de posiciones. Y si un grupo relativamente PROFESIONAL no fue capaz de vencer categóricamente a un Equipo B, como local y con el respaldo de su gente, no quiero pensar que pasará cuando se enfrente a un Junior, un Santa Fe, un América. Pero les aseguro que con eses tipo de rivales, de NOMBRE, de PESO, de HISTORIA ahí si se saca  el orgullo y el pundonor en el campo. Como muestra de ello, el partido por Copa Mustang ante Nacional, donde el vinotinto mostró otro tipo de predisposición. Pero en el balompié todos los clubes merecen ser tratados con el mismo rasero. Sin importar que sean tan grandes como el verde, o tan pequeños como el Palmira. Porque su PROFESIÓN así se los pide.  Por ahora el año se va perdiendo, aunque falta mucha “tela por cortar”.

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