UM MILLONARIO QUE PIDE AUXILIO

Por cuenta de la supuesta crisis económica de un equipo de fútbol, anunciada por Gabriel Camargo Salamanca, un adinerado hombre de negocios, ex parlamentario y socio mayoritario del Deportes Tolima, miles de habitantes de la región, empresarios, autoridades, directivos y periodistas, todo un pueblo se devana los sesos para tratar de librar al club de una hecatombe financiera que  le impida participar en el campeonato apertura del fútbol profesional colombiano.

Los bebedores de la región están dispuestos a tomar y a pagar más por cada botella que consuman del fuerte aguardiente Tapa Roja. Juan Guillermo Beltrán, gerente de la Empresa de Licores del Tolima, acepta subir el precio en $200, aunque los directivos del equipo piden $500. Todo el dinero público que se recaude entrará a las arcas del club.

Los comerciantes no se quedarán atrás y anunciaron que están haciendo una ‘vaca’ para entregársela al club. Ni qué decir de Javier Arbeláez, presidente de la Cámara de Comercio de Ibagué, quien envió cerca de cinco mil correos a los empresarios para que apoyen al equipo vino tinto y oro.

La Gobernación del Tolima y la Alcaldía también ponen lo suyo. El primero está dispuesto a entregar parte de los intereses de un convenio que tienen con la banca Colpatria, para girárselos al equipo. El alcalde de Ibagué, Jesús María Botero, no cesa en su empeño de conseguir un patrocinador. Los diputados llaman a la gente y piden sentido de pertenencia para con el conjunto pijao.

La prensa hace lo suyo. Informa casi minuto a minuto sobre la gravedad de la crisis. Y los abnegados hinchas tolimenses están recogiendo cerca de 20 mil firmas para que la empresa privada apoye al equipo.

Otras 62 personas que trabajan en el club están a la expectativa. Al tiempo que el presidente Gabriel Camargo, como ha sido usual en los últimos años, amenaza y repite a los cuatro vientos una consigna conocida en el país: “Tolima está a las puertas de no salir al campeonato… sólo un milagro lo salvaría”.

Según ha anunciado el Club en la última semana, la falta de auspicios y la asistencia reducida de hinchas al estadio genera un déficit anual de $4.000 millones.

Pero sin el acaloramiento que puede producir un trago de aguardiente Tapa Roja y con la frialdad de los registros de Coldeportes, la Superintendencia de Sociedades, los números de la Cámara de Comercio o las propias actas de las reuniones de junta directiva del club, el panorama del Tolima parece ser menos oscuro de lo que pintan sus propietarios y otros dirigentes.

Entre las cifras de 2003 a 2007 predomina el negro sobre el rojo y oscilan como una montaña rusa en donde los ascensos económicos causan vértigo frente a los pocos descensos (ver gráfico). Sólo en 2004 y 2005 el club registró pérdidas, los años restantes los resultados fueron positivos. Incluso en 2008 el propio club informó que: “Los gastos y compromisos de 2008 fueron cubiertos en su totalidad”.

Sus activos también se incrementaron en los últimos años. Y entre 2006 y 2008 por la venta de 13 futbolistas, el presidente Camargo Salamanca recibió cerca de $10.796 millones (ver gráfico). Un asunto que parece olvidarse, ya que para este año sólo cabe una palabra: déficit, y una cifra: $4.328 millones. Un lamento financiero que, según el club, además muestra una asistencia por fecha de cuatro mil aficionados y un recaudo por taquilla de $90 millones mensuales.

El negocio de los pollitos

Camargo es un emprendedor, un batallador. Un boyacense muy tosco de 58 años, toreado en varias plazas, casado con una ‘rejoneadora’ sin igual, Leonor Serrano. Subcampeón nacional de atletismo, beisbolista, regular arquero de fútbol, quien empezó desde joven a combinar el deporte con la actividad empresarial.

Con su esposa, en los años setenta, constituyó  Colombiana de Incubación. Con tal éxito que, registrada en septiembre de 1973, ya se perfilaba como la empresa avícola más importante del país. Un rentable negocio que cayó en las garras de la crisis financiera de los 80 y que la llevó al concordato.

Pero Gabriel Camargo no se dejó vencer y tecnificó su negocio, incorporó las mejores razas y equipos a la actividad, al tiempo que se afianzaba como dirigente deportivo y se preparaba para afrontar las lides de la política en el Senado de la República.

En tres décadas Incubacol se consolidó como una gran industria, hasta tener tres amplias plantas avícolas en Cundinamarca. Ni los virus, ni las plagas, ni las enfermedades que de cuando en cuando atacaban y mataban a miles de pollitos lo vencieron. Una vacuna que fomentó su compañía lo salvó de la quiebra y renovó la actividad en Colombia.

Al tiempo que cumplió dos períodos como senador, gracias al pueblo tolimense que lo aprecia, su hijo César Camargo Serrano tomó las riendas del negocio. Al igual que lo hizo en el Deportes Tolima. Con una curiosa coincidencia, varios directivos de Incubacol han sido los mismos del club de fútbol. Por ejemplo, Édgar Tapias Rivero y José Miguel Robayo Piñeros.

Incubacol crece, se diversifica y genera millonarias utilidades (ver gráfico). Sus socios ya compraron algunas empresas. Un zoocriadero, conocido como Krokodeilos y otra empresa dedicada a la cría de semovientes, Ganado Universal S.A.. También negocios en el exterior para lo cual tienen cuenta bancaria en Islas Caymán. Con los activos y la marca, algunos expertos se atreven a afirmar que Incubacol vale alrededor de 50 millones de dólares.

En las últimas horas, un directivo del Tolima les informó a algunos empleados que el Club afrontará el campeonato. La decisión será oficializada mañana en la asamblea de la Dimayor.

Por un año más se podrían quedar en el olvido los reclamos del ex senador Camargo y las intenciones de un pueblo que tal vez, sin saber la minucia de las cifras, escucha el lamento de un millonario y muestra que está dispuesto a hacer lo que sea por un equipo de fútbol.

Hechos clave

Giros a Camargo. Como resulta lógico por su condición de directivo, Camargo aparece con dos saldos a su favor. Para diciembre de 2006 el valor es de $905 millones. De igual manera, al año siguiente registró $825 millones en sus arcas.

Ajustes por trámites. Según la reunión de junio de 2008, se determinó cancelarle a Siervo Peña $79 millones como ajuste por los trámites que realizó para la venta de los futbolistas Juan Carlos Escobar y Carlos Darwin Quintero a un equipo de Rusia.

Datos de Incubacol. Según los registros de la Cámara de Comercio de Bogotá, la compañía Colombiana de Incubación S. A. tiene un capital autorizado de $6.000 millones.

Los establecimientos. Además de una sede administrativa en Bogotá y varias plantas en Cundinamarca, Incubacol tiene registrados siete establecimientos. Es exportadora a varios países de Latinoamérica.

Lo que dice la norma. De acuerdo con la Ley del Deporte, es prohibido disponer que el valor que se reciba por derechos de deportistas pertenezca o sea entregado a persona natural o jurídica distinta del mismo club poseedor.


GRAFICOS

 

 

 

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Nota: en el anterior cuadro de jugadores vendidos no aparece el jugador Manuel Santos Arboleda vendido al futbol Polaco.

 

Tomado de El Espectador

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