TOLIMA 1 – PEREIRA 1: ¿DE NUEVO A LA REALIDAD?

Por: Mario Alejandro Rodríguez (alhejo@periodistas.com)

Del cielo a la tierra.  Así podría resumirse el paso de la euforia por el magnífico triunfo ante  Medellín del miércoles anterior y el frustrante empate como local ante un  ampliamente superior Deportivo Pereira de la tarde del sábado.  Después de empezar  a soñar con  ver un fútbol mejor, rápido y efectivo en ataque por parte del “vinotinto y oro” los hinchas volvieron a la absurda realidad; un conjunto plano, sin orden, sin definición que padece constantemente el mal de las expulsiones y la falta de elementos importantes en su once inicialista.

A la cancha del Manuel Murillo Toro llegó un elenco ofensivo, dinámico que supo aprovechar los grandes espacios cedidos por su rival para la generación de juego, pero que para fortuna de Torres y sus muchachos no tuvo la claridad suficiente para definir y reflejar en el tanteador  la diferencia  casi abismal que se plasmó de principio a fin.

El equipo de Óscar Héctor Quintabani, con la obligación de sacar la victoria a como diera lugar de la ciudad de Ibagué encontró en el primer tiempo el sector ideal para realizar su juego de desdoble y asociación; la banda izquierda del Tolima. Ni Bustos, ni mucho menos Kilian Virviescas pudieron tapar el enorme “hueco” que dejaron cada vez que incursionaban infructuosamente en ataque, o dejaban mal jugado al conjunto ibaguereño.

 Carlos Preciado y por momentos Víctor Cortés se dieron un “festín” por esa zona del campo, y tras la ventaja parcial en el marcador del dueño de casa lograda por Bustos, en una buena ejecución de tiro libre (la única vía de gol que tuvo el equipo tolimense en el partido), los de Pereira obtuvieron algo más que merecido por su desempeño en el césped: la igualdad en el cotejo con el penal cobrado por Julián Barahona.

En cambio, el anfitrión tuvo  serios problemas. Podría decirse que desde el mismo momento de la conformación de la nómina para afrontar este crucial juego. Aparte de las prolongadas lesiones  de J.C. Ramírez y Gustavo Bolívar y de la ausencia de Cristian Marrugo, Torres tuvo que ingeniárselas para reemplazar a Rodrigo Marangoni e Iván Corredor también suspendidos. La ideas escasearon y las genialidades también. Perlaza no tuvo la chispa de la última jornada, como tampoco su compañero Wilder Medina.

Para recalcar nuevamente, como tema sumamente preocupante, las expulsiones en la escuadra “musical”. Ya son cuatro los partidos en línea en el que el club tolimense sufre exclusiones por este hecho. Ante Santa Fe, Envigado, Medellín y ahora Pereira un jugador del D.T. (por partido) ha quedado inhabilitado por la tarjeta roja. Sumado a las mencionadas bajas por lesiones, las expulsiones merman la capacidad de armar un equipo competitivo para terminar la fase regular del certamen.

Para  finalizar es bueno pensar cómo un equipo cambia tan radicalmente de accionar; de un juego brillante a un completo fiasco. Tal vez la no presencia de los habituales titulares haya afectado el colectivo en general del Deportes Tolima de un cotejo a otro. Aunque algunos por el contrario crean que quizá el juego en la capital paisa fue un bello “oasis” en medio del desierto.

Para los aficionados resultadistas el Tolima sigue dentro de los ocho clasificados, y en la pelea por el  tercer cupo a la Libertadores del 2010. Por ahora, eso es lo “único” que interesa, pese a la carencia de practicidad y goles en el juego.

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