SOLO BASTARON 45 MINUTOS DE PUNDONOR

POR: MARIO ALEJANDRO RODRÍGUEZ (alhejo@periodistas.com)

¿Cómo cambiar  la historia de un partido que en la primera mitad no había sido bueno para el vinotinto y oro y superar categóricamente al adversario que hasta entonces era el amplio dominador de las acciones? Era la pregunta que en la tarde de ayer se hacían los aficionados del Deportes Tolima que no veían la forma  clara de cambiar y revertir un resultado en contra ante el fútbol  plateado por Atlético Nacional.  Pues simplemente con un poco que tenemos todos los varones; güevos y  con eso que llaman profesionalismo se borró una mal imagen en la retina y se dejó un juego colectivo de entrega y sacrificio en todos los sectores del terreno.

 

Un contrincante con pergaminos y cartel  que decidió erróneamente refugiarse en dos terceras partes de la cancha y renunció a toda posibilidad de peligro en el arco de “brecas” tenía por consecuencia  que padecer la andanada pijao. El jalón de orejas del profesor Hernán Torres en el camerino luego de terminarse los primeros 45 minutos tuvo que haber sido muy fuerte para que los once gladiadores tolimenses hayan salido al césped a “matarse” literalmente por el triunfo como local. La respuesta de los hinchas que colmaron las tribunas así lo exigía; nada menos que eso podía satisfacer la sed de victoria del fanaticado musical.

El ingreso de Wilder Medina por el volante Donald Millán fue fundamental en el cambio de estructura y de juego del D.T. Perlaza, que cumplía un aceptable papel como punta de lanza del ataque pijao fue el hombre encargado de bajar a ayudar en labor creativa, manejando el esférico con autoridad y llegando con riesgo a la zona posterior verde. Rodrigo Marangoni, que en el primer periodo estuvo desconectado del cotejo y criticado  fuertemente por el respetable, apareció cuando las circunstancias lo requerían: con su letal y efectiva media distancia puso las cosas en orden y abrió el sendero de los tres puntos.

El cuatro posterior, que fue victima de la presencia masiva de elementos verdolagas como Galván, Ramírez, Ibarbo entre otros con el correr de los minutos supo impedir una segunda anotación paisa que hubiera sido fatal para el estado anímico del grupo. Pero la pregunta es, ¿por que el pobre nivel futbolístico de Nacional para la complementaria? La crisis de la visita tiene tal vez otros matices que no pasan por lo deportivo sino que tocan aspectos administrativos delicados. Y por eso el dueño de casa tenía por deber aprovecharla, por la importancia del rival, por la necesidad de la tabla y por el  mero orgullo no sin antes conocer  lo que es perder los roles y la manijaen el campo y saber recuperarlas en el momento apropiado.

A su vez, el trabajo de Juan Carlos Ramírez, es meritorio; a pesar de no poder responder como se debe durante los 45 iniciales.  Eso aconteció evidentemente a la falta de un hombre  neto de marca a su lado, que copara los espacios dejados por el antioqueño y completara su labor en media cancha.  Su cuota de entrega y de esfuerzo fue demasiado alta y merece el mayor de los reconocimientos. El mismo que se le debe otorgar a Jorge Perlaza que hábilmente rompió el fuerte bloque defensivo del verde con su regate, y  progresivamente aumentó el volumen ofensivo del Tolima. En síntesis  con lo que se observó en la jornada anterior el vinotinto mejoró en ámbitos como la definición, no obstante falta  mucho por corregir en el comienzo de los cotejos, ya que a veces se nota un equipo nervioso, que siente el acoplamiento al contrario y la responsabilidad con su gente.

 

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