RCN y el equipo campeón

Andrés Gómez V.  -  6/27/2005

Toda paciencia tiene su límite, pero también toda idiotez su abismo. Felicitaciones al equipo campeón, al Atlético Nacional, porque ganó con justicia y capacidad el torneo colombiano, aunque muchos hinchas hubiéramos querido ver a otro alzando la estrella… Pero estas palabras no apuntan hacia allá.

Hace unos años, cuando el grupo empresarial Ardila Lülle compró al Atlético Nacional, el mundo del deporte vio con interés como la empresa privada se "comprometía" con el deporte. Aunque bien hubieran podido más bien patrocinar campos, escuelas de formación, brindar alimentación a equipos desahuciados, etcétera, pero uno entiende, con la lógica que da un corazón de empresario, que sólo se invierte en los negocios con el fin último de ganar, tarde o temprano, plata. Atlético Nacional no sólo tenía buena marca local, sino imagen internacional, trayectoria, hinchada, y aquello que se llama prospectividad. Es decir, era sin duda un buen negocio.

Eso esta bien y eso debió primar a la hora de invertir. Porque si no Ardila Lülle debería haber comprado a su Atlético Bucaramanga, o algún equipo de sus ancestros alemanes, y con seguridad a ninguno de la familia Posada Tobón…

Pero es que el empresario piensa en la plata y en nada más. Así que, que mejor que tener gaseosas, medios de comunicación, y equipo de fútbol y hacer una sinergia de empresas. Así, las gaseosas patrocinan al equipo, sus medios de comunicación le dan difusión a su equipo y sus gaseosas, y todo es un negocio redondo.

El problema radica, y esa es la queja, cuando esos mismos medios de comunicación pierden su independencia y terminan prostituyéndose hacia su benefactor. Y peor aún, cuando no son sólo los medios de comunicación, sino, sobre todo, los medios informativos: noticieros, programas de opinión, trasmisiones deportivas.

RCN, y en especial su canal de televisión, está completamente con las patas abiertas y la camiseta puesta hacia el Atlético Nacional. No hay una distancia, que DEBERIA existir, entre lo que informan y sus intereses comerciales. Eso es lo básico de los medios informativos.

Si RCN quiere convertir sus programas no informativos en espectáculo, y no tener una línea entre lo comercial y lo que presenta, eso esta bien. Cada gamín se gasta su plata en el pegante que le gusta. Pero lo que no es correcto, aunque eso no signifique que es ilegal, es que mezclen la información con lo comercial, porque eso atenta contra los principios básicos del periodismo, tapa los ojos, presenta información sesgada, y vuelve el periodismo un acto banal e inocuo.

Una cosa es escribir de fútbol como hincha y hacerlo con la camisa puesta, aclarando sus puntos de vista. Jugando con la reglas sobre la mesa y el naipe sin barajar. Yo, por ejemplo, soy un confeso seguidor azul, por eso, escribo como hincha, para que nadie dude de lo que soy, pero el día que tengo que aceptar que hubo un equipo superior al azul (y vaya años que me ha tocado hacerlo), lo hago con la hidalguía y con honor.

Mis principios no están en el canal o medio para el que trabaje o bajo la mano que me de de comer. Porque por eso son los principios y están por encima de todo.

Por eso me causa indignación que los periodistas de ese canal, y de esa casa, se presten para ese juego, para esa doble identidad. ¿Acaso su credibilidad y, sobre todo, su criterio tiene como apellido RCN? ¿Acaso ellos, sin un canal o sin un micrófono verían el fútbol de diferente forma? ¿Acaso le hacen fuerza desacarada porque así ganan todos? ¿Acaso en el contrato se estipula que no se puede hablar mal del Nacional y que hay que ser parcializado?

Porque no hay duda que RCN está parcializado hacia el Nacional. Basta ver la transmisión de un partido, la sección de deportes del noticiero, para ver que cada vez hay más publirreportajes y menos información. Para ver que cada vez hay una prensa, en ese canal, menos independiente y más entregada al patrón y sus intereses.

La final con Santa Fe fue una prueba fehaciente de ello. No hubo objetividad, y en cambio si manipulación hacia el televidente. Deberían, porque la gente les cree a los comentaristas, haber declarado desde el principio que RCN era dueño del Nacional y que ellos le harían fuerza, aunque claro eso también hubiera estado mal.

¿Acaso ahora que Caracol Radio es español, deben los periodistas de ese medio hacerle fuerza a la selección España?, ¿dedicarle minutos y minutos de su programación por encima de los otros rivales?, ¿transmitir los partidos, por ejemplo, contra Colombia, con una clara ovación chapetona y no con objetividad?

Cuando se confunde el periodismo con la prostitución, no basta agua y jabón para expiar las culpas. Si tanto quiere RCN tener un canal para el Nacional porque no hace lo que hizo el Real Madrid o el Boca Juniors y le crea uno propio con logo y slogan. No dudo que sea buen negocio. Nacional tiene una enorme y excelente hinchada y sin duda tendría buen rating.

Pero por ahora, por favor, por decencia, esa palabra, con el televidente, no más manipulación, no sin contar en público sus intereses particulares, sin aclarar, en los noticieros nacionales, que la información que van a dar es sesgada.

RCN noticias va camino a ser lo que es MARCA o SPORT en España, pasquines con patrocinio propio, Merengue y Culé sin objetividad, sin claridad, y sobre todo, sin una gota de esa hermosa profesión que le da vida a los noticieros y que se llama periodismo.

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