“Mi carrera acabó con el terremoto del Eje Cafetero”

Por GUILLERMO ALVAREZ B.
EL NUEVO DÍA (Acord Tolima)

Después de demasiados intentos, al parecer los extranjeros están dando resultados en el Deportes Tolima. Cerca de 200 futbolistas de otros países han pasado en las últimas tres décadas, sin que muchos hayan podido triunfar.

En este arranque de campeonato, tres de los refuerzos foráneos han empezado a entregar frutos: El defensa argentino, Nicolás Ayr; el volante paraguayo, Carlos González, y el atacante brasileño Fernando Oliveira, quien debutó el viernes anterior con dos goles en el triunfo sobre el Cúcuta.

Lo que algunos no saben es que fueron traídos y recomendados al presidente del equipo "Pijao" Gabriel Camargo, por el ex atacante paraguayo, Julio Javier Doldán, gloria e ídolo del onceno vinotinto y oro en la década de los 90.
Por lo anterior y porque el "guaraní" escribió una página dorada en la historia del Deportes Tolima, sobre todo en el título del Torneo de Ascenso de 1994, EL NUEVO DÍA le rinde hoy un homenaje con una entrevista que pondrá a recordar a muchos.


EL NUEVO DÍA: ¿Realmente qué está haciendo usted actualmente?
JULIO JAVIER DOLDÁN:
Soy director técnico de Primera B de mi país, del equipo General Díaz, pero tengo una buena relación con el presidente del club, así que me dio el permiso de venir a Colombia para traer a jugadores al Deportes Tolima como Nicolás Ayr, a principios de año, los brasileños Fernando Oliveira, Jefferson Gama y el paraguayo Carlos González.

E.N.D: ¿Y cómo va su equipo en el torneo?
J.J.D:
Ahora nuestro equipo está peleando la punta de la primera B. Falta una fecha y vamos en el segundo lugar. El primero asciende directamente y el segundo va una promoción.

E.N.D: ¿Cuál es su papel actual con el Deportes Tolima?
J.J.D:
Soy una especie de veedor de jugadores del Deportes Tolima y de su presidente, Gabriel Camargo, en el sur del continente. El club me paga a mi de acuerdo con la posibilidad de traer jugadores, pero la responsabilidad toda es mía, para colaborar con un equipo que llevo en el corazón.

E.N.D: ¿Pero es usted un empresario de jugadores?
J.J.D:
Hay que hacer claridad: Yo no soy empresario, ni dueño de pases. No me estoy llenando los bolsillos de dinero como mucha gente piensa. Solo que me reconocen el trabajo, los viajes, además solo lo hago con el club Deportes Tolima. Es una especie de exclusividad. También ayudé alguna vez a Gonzalo Martínez cuando jugó en Olimpia y Libertad.

E.N.D: ¿Cómo empieza su historia y sus amores con el Deportes Tolima?
J.J.D:
Todo empezó en 1993 cuando el equipo estaba por descender. Llegué y en los primeros cinco partidos marqué goles importantes, estuvimos a punto de salvarnos. Primero estuve con Luis Oviedo, el técnico que hizo todo para traerme, tras ser recomendado por mi cuñado Jara, y luego estuve con Jorge Luis Bernal, quien tomó el equipo. Jugué 14 partidos y marqué nueve goles y a pesar del descenso compraron mi pase. El descenso fue muy duro.

{mosimage} E.N.D: ¿Y cómo le fue el la B o entonces Copa Concasa?
J.J.D:
En la B no arrancamos bien con el uruguayo Miguel Angel Puppo, quien quería sacarme del equipo, pero Gabriel Camargo ya había comprado mi pase al equipo Sport Colombia de Paraguay (N.de R: Un equipo fundado en 1924 por el consulado colombiano en ese país).
Después llegó "Tucho" Ortiz, alcanzamos un invicto de 23 partidos, ascendimos y quedé goleador con 18 tantos en el torneo. Recibí de Consasa (el patrocinador del torneo) una copa, el botín de oro y dos mil dólares. Era buena platica en ese entonces.

E.N.D: ¿Cómo vivió el ascenso con Tolima?
J.J.D:
Se logró el objetivo y la gente vibró con estadio lleno en los últimos partidos. Eso no se ve en mi país. En la primera B el torneo en más frío. Yo había quedado dos veces campeón en la B con Sport Colombia, pero fueron títulos diferentes.
Además me acoplé muy bien a la cultura, a la gente, la comida, a las ciudades de Colombia, y defiendo mucho al país porque viví mucho aquí y conozco lo que sucede.

E.N.D: ¿Qué recuerda de Yegros y Palacios, sus compatriotas en el título de la B?
J.J.D:
Recuerdo que llegué primero, pero con el "Tucho" llegaron los otros paraguayos, Eumelio Ramón Palacios y Julio César Yegros, aunque Eumelio terminó de central y le fue muy bien. Todos aportamos lo nuestro. No fuimos nosotros solos. De pronto uno sobresale por los goles, pero todo el esfuerzo de todos.

E.N.D: ¿Y otros compañeros?
J.J.D:
Por aquí todavía están "Tucho", Flavio Torres, Carlos Castro, quien fue mi mejor amigo, Harold Rivera, Mauricio Rivera, Fabián Barbosa. Por ahí estoy organizando un asado para recordar viejos tiempos con todos ellos.

E.N.D: ¿Y qué sucedió con usted después del ascenso?
J.J.D:
En el 95 volvimos a la A, pero permanecí poco en el Tolima. Se hizo un torneo de seis meses muy corto, y Tolima estaba interesado en el segundo semestre en Ramón Moreno del Quindío, equipo que me pidió. Tuve que aceptar la transacción para no quedar mal con la gente del Tolima, aunque mi familia no quería irse. En Armenia tuve como técnico a Arturo Boyacá, pero una lesión me quitó ritmo. Luego llegó el peruano Miguel Company. Después me fui a Pereira de los paraguayos Javier Ferreira y Jorge Espínola.
Después hubo problemas con los directivos y dueños del Pereira y por mi buen rendimiento regresé al Tolima, pero no alcancé a jugar porque no me inscribieron.

E.N.D: ¿Y del Cooperamos qué recuerda?
J.J.D:
Jugué dos meses con el Cooperamos Tolima y casi llegamos a las finales con el técnico Jorge Luis Bernal. Después me llevó el Huila en la B y también ascendimos luego de cinco meses. Recuerdo la fiesta en Neiva y el recibimiento al día siguiente del título en Bello, cerca a Medellín. Al llegar a Neiva había una fiesta un carnaval total. Eso fue en el 97.
Después retorné al Pereira, mi último equipo en Colombia y en realidad en mi carrera profesional. Jugué un año en la Primera B, pero no pudimos ascender. Subió el Pasto. Recuerdo la final en Pasto: Faltaban tres minutos para terminar el partido y nos pitaron penal. Yo quise patear pero lo hizo Carlos Alvarez y lo botó y en la siguiente jugada Jhon Charria nos marcó.

E.N.D: ¿El año 1999 fue el ocaso de su carrera?
J.J.D:
Después me quedé en Pereira, pero el terremoto del Eje Cafetero en enero de 1999 nos afectó mucho a mi, a mi esposa y a mis hijos. Hubo problemas sicológicos en mis hijos y me retiré, así que me devolví a mi país.
En Paraguay no hubo un equipo que pudiera pagar por el préstamo y pasó el tiempo y tomé la decisión de no jugar más, casi a los 34 años de edad. Tuve una oferta para volver a Colombia, del Real Cartagena, pero no hubo claridad.

E.N.D: Cuál es su edad ahora y cuántos goles marcó en Colombia?
J.J.D:
Ahora tengo 42 años. Creo que marqué 86 goles en la A y la B en Colombia. Sólo en partidos oficiales.

E.N.D: ¿Cuáles eran sus mayores virtudes?
J.J.D:
Mi mayor virtud era el cabezazo, la técnica para medir la distancia y los tiempos pero también tuve buena ubicación y los rebotes me quedaban. Quizás no tenía mucha movilidad pero marcaba goles importantes. Recién llegado el que mejor centraba era el "Beto" Sierra y en Colombia se marcaba mucho en zona y eso me favorecía.

E.N.D: ¿Cómo decidió venir a triunfar en Colombia?

J.J.D: Yo había jugado en Antofagasta en Chile y Bolívar de Bolivia, pero no me sucedió lo que me pasó en Colombia, donde me propuse triunfar. Yo dije que me iba a quedar mucho tiempo en este país. Mi familia, mi esposa y mis hijos, también se acomodaron y después tuvimos problemas al regresar porque mis niños no hablaban el idioma del "guaraní", que es difícil.

E.N.D: A propósito, cómo está conformada su familia?
J.J.D:
Tengo un hijo de 20 años (Diego), José Luis (18), Sebastián (13) y una niña Viviana (siete años). Mi esposa es Liliana. Uno tiene que tener el apoyo de la familia para ser fuerte, porque en la vida hay muchas dificultades.

E.N.D: ¿Qué hizo después de su retiro?
J.J.D:
Luego del retiro estuve dos o tres años sin hace casi nada. Me dio muy duro el retiro. Después empecé a ver amigos del fútbol y me decidí a hacer la carrera de técnico de dos años, en la Escuela Nacional de Técnicos en Fútbol de Asunción. Dirigí escuelas de fútbol, después fui escalando, dirigí Independiente de Campo Grande donde me había iniciado y siempre me ha ido bien.

E.N.D: ¿Y cuál podría ser su futuro?
J.J.D:
Mi futuro está ligado al fútbol. Ser técnico, mirar jugadores. También me gustaría dirigir al Tolima más adelante, pero todo en su momento por respeto a la gente que está aquí.

E.N.D: ¿El fútbol le dejó dinero?
J.J.D: Yo pienso que jugué en una época difícil, pero con lo gané en el fútbol vivo bien. No soy millonario, pero tengo un respaldo económico. Dos hijos tienen universidad. Todo lo que tengo se lo debo al fútbol y soy agradecido a pesar que nunca fui seleccionado en mi país.
Otros compañeros ganaron muy buen dinero, como Julio César Yegros, quien jugó 11 años en México con sueldos de 80 mil dólares. Lo curioso es que ahora lo dirijo a él. Es capitán y goleador de mi equipo.

E.N.D: ¿Es cierto que usted estuvo a punto de nacionalizarse en este país?
J.J.D:
En un momento pensé nacionalizarme en Colombia y radicarme en Ibagué, pero el terremoto del 99 cambió mi vida.

E.N.D: ¿Es feliz con lo que le dio el fútbol?
J.J.D:
Yo creo que soy feliz con lo que la vida y el fútbol me ha dado. En mi niñez y juventud quise ser arquitecto, pero también tuve estudios universitarios de Ciencias Económicas cuando trabajé en el Banco Central, pero viajé a Chile y abandoné los estudios por el fútbol. Estoy contento con lo que ha sucedido en mi vida. Cuando la gente lo recuerda a uno es porque ha hecho algo bueno.

E.N.D: ¿Qué significa Colombia para usted?
J.J.D:
Me siento colombiano y defiendo a este país. Me siento a gusto en este país, no sólo en Ibagué donde tengo amigos como la familia Tocora sino en otras ciudades. Tengo amigos colombianos en Paraguay, así que mi vida y mi corazón están repartidos entre estos dos países.

 

TOMADO DE EL NUEVO DIA 

Agradecimientos especiales al periodista GUILLERMO ALVAREZ

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