OPINION – PUES YO SEÑALO A LA DIMAYOR

medinabotingoleador

medinabotingoleadorAlejandro Pino Calad

Leer los foros de Futbolred o pegarse una pasada por las redes sociales buscando algo sobre el tema de Wilder Medina me tiene espantado… ¡cuánto odio, qué derroche de resentimiento! Claro, no sólo me preocupa porque ratifica que esta es una sociedad antropófaga, que al mejor estilo de la sabana africana espera que la presa tropiece para que ataquen las hienas, sino que me escandaliza por el exceso de doble moral, no sólo del aficionado del común, sino de un montón de periodistas. Para no ir más lejos, el domingo tuve que ver con sorpresa (léase escándalo) cómo algunos celebraban que Wilder desperdiciara el penal frente al Once Caldas… y no era precisamente un grupo de manizaleños.

En fin, estamos en un momento de señalamientos triste. Porque tengo que decir que es muy triste ver cómo muchísimos hinchas de Santa Fe se regodean en una tina de ira señalando a Medina, diciéndole “Porro”, exigiendo que les devuelvan los tres puntos de la primera fecha o maldiciendo su suerte (una vez más) porque esta vez fue un jugador “enmarihuanado” el que los sacó de una final. Y, obvio, no se trata sólo de seguidores cardenales: el índice apuntando a Medina viene de manos de aficionados de muchos otros equipos, de gente que exige moral y reivindicación de valores, pero que extrañamente lo hace con saña y odio.

Muchos exigen sanción ejemplar, dicen que es un mal referente para la juventud, lo acusan como si hubiese matado a alguien y, para rematar, su equipo no lo protege. Porque con todo el respeto que me merece Hernán Torres, un excelente técnico y un buen hombre por lo que he podido hablar con él, creo que otro jugador debería haber sido el encargado de cobrar el penal contra Once Caldas: era un riesgo enorme porque sí, si Wilder lo metía su moral se iba a levantar un poco, pero si lo botaba, como lo botó, los señalamientos iban a ser mayores.

“Alguien que le diga a Wilder Medina que no cobre los penales después de haber fumado bareta”, leí en Twitter, y esa fue sólo una de las miles de burlas que hay en la red en contra de un tipo que hace unos meses era considerado por todos como uno de los mejores jugadores del país. Eso es triste, ¿no? No sólo la burla del mal ajeno, sino el hecho de que Medina esté cerca de perderse.

Pero bueno, digamos que en una sociedad como la nuestra, en donde en los últimos nueve años nos acostumbramos a vivir con odio y a ser intransigentes, a defender supuestos valores morales que muchos ni siquiera aplican en su vida privada, esta actitud generalizada en contra de Medina es una costumbre nacional. Miserable, infame, triste, pero indudablemente colombiana.

Por eso no voy a eludir mi compromiso patriota y voy a señalar sin medirme, pero no a Wilder, para nada, el pobre hombre ya ha recibido demasiado. Yo voy a señalar a la Dimayor.

¿Alguien me puede decir con qué criterio se está dirigiendo al máximo organismo del fútbol profesional colombiano? Porque lo que yo veo es que es una camarilla de chismes en donde informaciones supuestamente secretas se filtran a beneficio propio del dirigente o dirigentes de turno.

Hago una pregunta coqueta: ¿alguien escuchó el comunicado oficial en el que se confirmaba el positivo en el control al dopaje de Wilder Medina? Yo no. No salió en la página web de la Dimayor, no hubo pronunciamiento oficial… nada. Pero igual, todos los medios el jueves hablaban de la “confirmación” del doping del jugador. ¿De dónde lo sacaron? De la Dimayor, por supuesto, pero no oficialmente.

En Futbolred, por supuesto, dimos la noticia y confirmamos el positivo, pues también una fuente de la Dimayor nos la contó. Pero la tratamos como lo que es: una afirmación extraoficial (si quiere leer nuestra noticia está acá), porque resulta que este tema, que es gravísimo, que es trascendental para la carrera de un futbolista, de una persona, se manejó en la División Mayor del Fútbol Colombiano como un chisme de tienda.

Y lo peor no es eso, lo peor es que con su filtración la Dimayor no sólo perjudicó a Wilder, que en estos momentos es un fantasma en las canchas, sino que perjudicó al Tolima… ¡y ni siquiera se ha oficializado si sí fue positivo o no porque faltan la contramuestra y los descargos del futbolista! ¿O alguno de ustedes conoce ya la sanción a Medina, la leyó, la vio… o por qué creen que jugó contra el Once? Mejor dicho, todavía no hay sanción y ya lo crucificaron.

Pregunto yo: ¿no debería tratarse un asunto así con mayor seriedad; o será tal la necesidad que tienen en la Dimayor de quedar bien con la prensa que van echando chisme sin comprometerse? Porque ojo, no se trata sólo de Medina; cada vez que hay un positivo en un control al dopaje en Colombia el tema “misteriosamente” se filtra a los medios.

Claro que este no es el único pecado de la Dimayor. Ya que estoy en el plan colombiano de señalar los errores del otro, alguien que me explique por qué Ramón Jesurún, presidente del rector del profesionalismo, le dijo al diario El País que él no estaba a favor de la continuidad de Eduardo Lara en la Sub-20 justo unos días después de que el presidente de la Federación, Luis Bedoya, dijera en una rueda de prensa que el apoyo al seleccionador juvenil había sido total.

Es decir, ¿no que todos los miembros del comité ejecutivo de la Federación estaban juntos y que ese circo de reunión de diez horas había sido para planear el futuro y no para discutir si seguía Lara? Eso es hacer quedar mal a una institución que de por sí bien mal había quedado ratificando a Lara, y todo por beneficio de su propia imagen pero al costo de una incoherencia institucional tremenda.

Pero bueno, así funciona la Dimayor: al son de los medios. Bien por nosotros los que trabajamos en esto, mal por el fútbol colombiano…

PD: Sígame en Twitter: http://twitter.com/PinoCalad Hasta ahora aprendo a manejarlo (sí, yo sé…) pero es una forma realmente interesante de estar en contacto directo con los lectores.

Tomado de FutbolRed

Opiniones

comentarios