JOSE MANUEL HEREDIA, OTRA GLORIA DEL FUTBOL CONDENADA A LA POBREZA Y EL OLVIDO

HUMBERTO LEYTON
Especial para EL TIEMPO
IBAGUÉ

El marcador izquierdo argentino del Deportes Tolima de 1957, cuando fue subcampeón, vive en la pieza de una casa de familia. Allí, pegado a una pipeta de oxígeno, Heredia se aferra a la vida.

A sus 72 años, este ex jugador de fútbol conserva la memoria para recordar sus momentos de gloria.

Al otrora corpulento y fuerte marcador izquierdo del Deportes Tolima se le agotan las fuerzas para continuar la vida en medio de la miseria.

Vive en una modesta pieza de una casa del barrio El Jordán de Ibagué. Sobre sus descuidadas paredes se ven imágenes sagradas y las fotos de periódicos que registraron sus jugadas.

Sobre un armario desvencijado está el televisor a través del cual vive al día con los partidos del campeonato nacional. Y en unas sillas carcomidas por el olvido y el tiempo reposan recortes de la prensa deportiva de actualidad.

Agotado por un enfisema pulmonar saca fuerzas para hablar de fútbol: "Llegué en 1956 al Tolima desde Ecuador y me correspondió marcar a un fenómeno que tenía el Independiente Medellín, Vicente Greco. Estuve el día que perdimos el título por un cara y sello que yo nunca he comprendido, porque jugamos mejor que nuestro adversario".

Una seguidilla de recuerdos lo traslada a las divisiones inferiores de Tigres, de la Argentina, en Tucumán, donde inició su actividad como futbolista.

También, al Cúcuta Deportivo, al día que le ganaron a Millonarios 3 a 2 en Bogotá y que salió custodiado por la Policía por haber lesionado a Rubén Pizarro (argentino).

‘El indio' Heredia se acuerda bien del partido que también ganaron 3 a 2 al Deportivo Pereira, en la capital risaraldense, donde nuevamente lo sacaron en una patrulla policial y lo protegieron en el hotel de la enfurecida hinchada que le quería cobrar la lesión a Casimiro Ávalos (paraguayo), un puntero izquierdo excepcional de la época.

Con sus recuerdos, ‘El indio' Heredia regresa finalmente al Tolima, el equipo de su vida. "A esta tierra donde quedaré para siempre", dice.

Sus amigos, encabezados por otro histórico del fútbol colombiano, Héctor ‘El Zipa' González, organizaron una colecta para enviarlo de nuevo a su país, pero el ‘El indio' Heredia se negó a regresar porque allí no tenía nada que hacer. "Mis padres eran lo único que me quedaba y ya murieron. Ahí se acabó toda la historia".

Se casó en Ibagué a los 26 años. Tiene cuatro hijas y 13 nietos. Dice que Sergio, de 15 años, es el único que se preocupa por él.

El salario más alto que llegó a ganar el número 4 del Deportes Tolima de aquella época fue 450 pesos. "Era un platal, pero mire que casi ninguno de los futbolistas de ese entonces tiene riqueza. La mayoría son pobres o tienen un lazarillo, como yo tengo a ‘El Zipa' González , que es mi papá".

Heredia es insistente en los elogios y reconocimientos a la vieja gloria del fútbol colombiano.

‘El Zipa', su ángel

Gracias a su amigo, ‘El Indio' Heredia ha podido sobrevivir los últimos años.

"Él me dio trabajo como mensajero en su empresa de construcción, me afilió al Seguro Social y desde que estoy postrado en esta cama nunca me ha olvidado", asegura.

El drama de ‘El Indio' Heredia es bien conocido por González, legendario puntero izquierdo de la Selección Colombia y ex jugador del Santa Fe y del Deportes Tolima, hoy dedicado a actividades comerciales y a la construcción.

"Lo conocí en el fútbol, cuando me pegó una ‘levantada', siendo yo puntero izquierdo de Santa Fe.

"Lo rescaté hace muchos años. Vivía alcoholizado. Le di trabajo y se recuperó. Le puse sueldo y está próximo a la pensión de jubilación. Tiene los servicios médicos y funerarios asegurados", señala González.

Admite que la familia del argentino que le dio gloria al Deportes Tolima nunca se ha preocupado por él. "A mí me corresponde acompañarlo hasta el último día", dice.

Hicieron una colecta para enviarlo a Argentina, pero él quiere terminar su vida en Tolima.

TOMADO DEL TOLIMA 7 DIAS

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