INOLVIDABLE

Por: JUAN CARLOS LOPERA
Arquitecto y Comentarista Deportivo
tatolopera@deportestolima.com

El pasado 5 de marzo se escribió otra página imborrable en la mente de los hinchas seguidores del Deportes Tolima, al igual que en la de una gran cantidad de “curiosos” que asistieron a las gradas del estadio Manuel Murillo Toro de Ibagué a presenciar, ese “inolvidable” encuentro en el que goleó al Atlético Nacional 5×1.

 

No solo fue el hecho de la goleada, sino el espectáculo que se presenció con unas tribunas completamente abarrotadas de hinchas, con un clima muy propicio para el mismo, la muy emocionada “ola” y el concebido “oooleee” de la fanaticada en las graderías, sirvió para poder redondear lo que más llama la atención en un encuentro: “Buen fútbol y muchos goles”.

Además del bonito espectáculo servido por los jugadores de turno, este encuentro que se repite a menudo con marcadores poco comunes ayudó a “sacar el clavo” de varias goleadas que igualmente ha recibido el equipo local, cuando ha visitado el Atanasio Girardot, como aquel 7 x 1 del 15 de septiembre de 1991 cuando Rubén Darío Hernández anotó en cuatro oportunidades al “alicaído” equipo “Pijao” de la época.

Por eso es muy meritorio este triunfo del Tolima, conseguido por un equipo “joven” en su mayoría de elementos, con promedios bajos de edad, ante una escuadra curtida de experimentados jugadores nacionales y extranjeros.

A propósito de la asistencia que registró el equipo local de 28 mil 80 espectadores que dejaron en las arcas “Pijaos” 233 millones 278 mil 550 pesos de recaudación, se registra como la tercera en la historia de las entradas con sus respectivos ingresos, en el estadio de Ibagué.

La que obtiene el récord de asistencia y por consiguiente de recaudación, es la del 11 de marzo de 2004 cuando el “encopetado” River Plate de Argentina, nos visitó con ocasión de la Copa Toyota Libertadores, cuando de se registró una asistencia de 32 mil 99 espectadores que dejaron cerca de 400 millones de pesos a la tesorería del club “Pijao”.

El segundo registro es el primer partido de la “gran final” del 17 de diciembre de 2003, cuando Deportes Tolima venció al Deportivo Cali 2 x 0 con asistencia de 25 mil 56 personas que dejaron $ 302 millones 600 mil pesos como taquilla. Estas recaudaciones tienen sus diferencias si se tiene en cuenta que para la Copa Toyota Libertadores, los precios en las entradas tienen un incremento considerable debido a que es un espectáculo del orden internacional.

La historia de entradas para el estadio de Ibagué nos dice que antes de la actual ampliación del escenario ibaguereño, el mejor registro lo tenía el partido Tolima 0 – América 2 del 14 de abril de 1983 cuando el equipo “rojo” prácticamente eliminó al equipo tolimense de la Copa Libertadores de América con goles de Antony De Avila y Edgardo Teglia, con la presencia de 16 mil 700 espectadores que dejaron ocho millones 850 mil pesos de recaudación. Otras buenas asistencias fueron las de los cuadrangulares del año 2001 cuando el equipo dirigido por Néstor Otero, estuvo a punto de lograr el título y por consiguiente toda la semifinal del Mustang II de 2003 que sirvieron de antesala a la primera y única estrella del equipo “Pijao” en toda su historia.

La que debiera de ser la mejor entrada y lógicamente la mejor recaudación de toda la historia pudo haber sido la del 17 de octubre de 1982 cuando el Deportes Tolima por primera y única vez debutaba en la semifinal de la Copa Libertadores de América. Ese día el equipo local, actuó en el estadio “El Campín” frente al Cobreloa de Chile, con más de 50 mil espectadores que desde las 10 de la mañana llenaron las diferentes instalaciones del estadio capitalino.

Debido a que las semifinales se jugaban en estadios con capacidad mayor a 25 mil personas el equipo de Ibagué, cumplió tres fechas así: Una de reservas y la otra de primera división contra Millonarios en calidad de visitante y la tercera por la Copa en calidad de local. La asistencia registró lleno absoluto del coliseo bogotano pero la recaudación fue compartida proporcionalmente, dejando en entredicho los valores a cuantificar de un partido jugado de local pero en terreno visitante.

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