FALLECIO LA SEÑORA MADRE DE JORGE LUIS BERNAL

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bernaljorgeluisDoña Bertha Caviedes de Bernal madre del técnico Tolimense Jorge Luis Bernal falleció hoy domingo 8 de mayo en la ciudad de Ibague.  Las exequias se realizan en los Olivos y mañana lunes serán las exequias en la iglesia del barrio Cadiz.

 

 

 

 

Jorge Luis Bernal nació el 27 de septiembre de 1952 en la carrera cuarta estadio 26-18. A los 6 años hacía pelotas de papel e invitaba a sus amigos del barrio a jugar. “No le gustaba estudiar.

Un curso lo hacía en dos años, porque se dedicaba mucho al fútbol”, dice su mamá, Bertha. Por eso, su papá, Carlos (q.e.p.d), lo internó en Madrid (Cundinamarca). Lo visitaban cada ocho días y siempre recibían las mismas quejas. No estudiaba, solo jugaba fútbol. Por eso regresó a Ibagué y a ‘trancas y a mochas’ terminó el bachillerato en el colegio Murillo Toro. “En la casa tampoco ayudaba. Tenemos hace mucho tiempo una miscelánea y no se metía con nada. No hacía aseo y de vez en cuando, a regañadientes, me acompañaba a hacer mercado”, afirma su mamá mientras insiste que, desde esa época, Jorge Luis mostraba su generosidad con el prójimo y su fidelidad con Dios.

Es muy creyente, asiste con fe y devoción a misa los domingos y aunque habla de igualdad y equidad, sus familiares y amigos dicen que no tiene preferencias políticas, pues de eso nunca habla. En el apartamento que tiene en el segundo piso de la casa que lo vio nacer, en Ibagué, todo está como lo dejó. Encima de la mesa de noche hay una Virgen del Carmen de cristal, sobre el televisor está abierta la Biblia en el libro de Isaías (“Príncipes, prevaricadores y compañeros de ladrones: todos aman las dádivas, y van tras las recompensas: no oyen en juicio al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda…”, se lee en el capítulo 1, versículo 23) y sobre la cabecera de la cama hay una réplica que se ve inmensa (tal vez 1,20 por 90) de la Última cena de Da Vinci que disputa el espacio en la pared con trofeos, recortes de periódicos enmarcados y fotografías de victorias.

También hay agendas apiladas y un libro: Cómo escribir cartas de amor. Tuvo muchas novias, dice su madre, pero no se casó y no tiene hijos. Las cinco personas que habitan la casa (su mamá, Eduardo -uno de sus hermanos-, dos cuñadas y una sobrina) saben que es muy difícil que Jorge Luis regrese pronto. Entienden que su futuro como DT no está ni en Ibagué ni de pronto en Colombia.

Bernal es futbolista frustrado. Jugó en el equipo San Fernando y en una Selección Tolima dirigida por Germán Castellanos -a finales de los 60-, pero a los 16 años una fractura de codo lo mandó al quirófano del Hospital La Samaritana de Bogotá: ya no pudo ser el goleador que quería. Pero como el fútbol palpitaba en su pecho a esa edad fundó el equipo Ariel Armel, en gratitud al ex gobernador del Tolima, y empezó a dirigir.

En 1978 el rector del colegio San Simón, Orlando Molina, lo contrató como técnico. “Le pagábamos el mínimo de la época y fuimos muchas veces campeones -recuerda- Motivaba a los jugadores cantando el “Bunde Tolimense” en el bus o adaptaba canciones conocidas al fútbol como ‘yo tengo fe, que vamos a ganar’ “, del brasileño Roberto Carlos.

Jorge Luis fue al Mundial de México-86 con el objetivo de aprender. Dos años después vendió un Mazda 323 rojo, juntó unos ahorros y se fue a estudiar fútbol por seis meses a Argentina. Allá se encontró con Jorge Luis Pinto, el ex DT del Cúcuta y la Selección Colombia, y aprendió mucho del trabajo del legendario Carlos Timoteo Griguol. Nunca dio su brazo a torcer. Siempre fue el técnico que ‘apagaba incendios’ en el Deportes Tolima y asumía como encargado cuando despedían a los entrenadores del primer plantel. Luego contrataban otro técnico…

Llanto, disciplina y puños

Reveses ha tenido y por ellos ha llorado y sin vergüenza, como cuando Tolima descendió a la B, bajo su mando; como cuando la empresa Cooperamos suspendió el patrocinio del equipo de la B que dirigía y se acabó de un plumazo el proyecto en el que trabajó cuatro años; como cuando su Tolima perdió el título del Finalización 2007 con el Cúcuta que dirigía Pinto y clasificaba a la Libertadores… “Lloró mucho cuando nos fuimos a la B.

Se dolió cuando Luis Augusto García nos puso la titular del Medellín y al Cúcuta le alineó los suplentes. Ese día él le dijo a García: ‘Profesor: como usted tiene la nevera llena… Nosotros infortunadamente pasamos necesidades’, recuerda el entrenador y amigo Édgar Galicia.

Jorge Luis cuida mucho a sus futbolistas. Varias veces entró a discotecas y encontró a jugadores entre botellas y mujeres de grandes escotes y cortas faldas. Al otro día los despedía. A él le gustan los jugadores comprometidos con el equipo que les paga. El tiempo y la experiencia lo han cambiado. Ya no es el técnico gritón de años anteriores.

“En un juego en Ibagué, cuando peleábamos el descenso, la gente le pedía a gritos que hiciera cambios. Desesperado, el ‘Profe’ se subió a la malla y se peleó a puño limpio con los aficionados”, recuerda Harold Rivera, ex jugador y ahora encargado de las divisiones menores de la escuela de fútbol creada por Bernal en El Refugio.

Dicen que las cosas se parecen a sus dueños. Tal vez por eso los equipos que ha dirigido Bernal han sido buenos equipo: su técnico ha intentado durante 54 años ser un buen hombre.

Nota de Prensa publicada en el año 2007.

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