ESPECIAL ELIMINATORIAS SUDÁFRICA 2010: SE JUGÓ BIEN PERO…

Por: Mario Alejandro Rodríguez (alhejo@periodistas.com)

Un buen trabajo en el terreno de juego, con inteligencia táctica y con buen despliegue de los laterales y volantes mixtos no fue suficiente para poder marcar diferencia en el Monumental de River Plate. La marca impecable de Vargas, Guarín, y el trabajo de los centrales colombianos Yepes y Zapata resultó escasa para poder sacar avente un partido que desde el principio tenía el sello de la reivindicación argentina.

Y es que para Maradona y sus muchachos el encuentro frente a los “cafeteros” no se podía perder; menos con la casa llena. Así no se tuvieran argumentos colectivos suficientes  para ganar con autoridad y había que sacar como fuera la victoria en condición de local. El partido que al comienzo de la semana se planteó desde la bese del poder de Messi, el mejor jugador del mundo sin duda alguna, reflejaba las debilidades en conjunto de una selección que suma individuales mas no fortalezas grupales.

Colombia supo durante el primer tiempo cómo y dónde debía jugarle a la albiceleste. Le complicó de gran manera al elaboración de fútbol a través del bloqueo de sus “tres enanos”; Agüero, Messi y Tévez que no aparecieron con peligrosidad sobre el marco de Ospina. Por su parte, el medio campo gaucho se vio en serios aprietos para controlar la salida por los costados de Zúñiga y Marín, que con el magnífico trabajo de Vargas en recuperación crearon la ofensiva en campo adversario.

Lástima por el seleccionado que Falcao García otra vez no estuvo fino en la definición. Tampoco apareció Wason Rentería que tuvo una opción determinante para haber puesto las cosas en orden. La definición le costó de nuevo puntos vitales a Colombia, como acontecía en la era Pinto. Cinco goles en 13 juegos son la fiel muestra de ello, no hay quien la meta y así será grave ganar.

Lara, que sabe afrontar muy bien cotejos de esta índole, le apostó a sus pupilos de selecciones menores, entre ellos el defensa Cristian Zapata, que le dieron  junto a los experimentados, una impronta distinta, dinámica,  que fue a pelear con fútbol los puntos ante uno de los grandes del balompié sudamericano.

El único defecto de Colombia fue la pasividad en la pelota quieta, fórmula que a la postre le dio frutos a la escuadra  del sur.  Daniel Díaz pudo hacer lo que  los talentosos no pudieron;  envocarla al fondo de la red, cuando apenas despuntaba la complementaria, al minuto 10 . Eso fue suficiente para  que Argentina ganara un partido  sin  merecimiento alguno, y con una pobreza colectiva absoluta.

Los reemplazos en los colombianos lastimosamente  no pudieron obtener lo justo, el empate. Ni Rodallega, ni Quintero, y Ramos lograron cambiar una historia que Ortubé con su arbitraje localista ayudo a marcar. Las reiteradas infracciones del local fueron progresivamente omitidas por el boliviano, al punto de quitarle un penal claro a Colombia, al minuto 36 de la inicial.

Lo peor de todo es que se sabía que este referato no era garantía para un compromiso de esta categoría.  Pero  por encima de todo el juez central del altiplano hizo su trabajo; sin decir que por ello la selección perdió. Los goles son los que pesan en la balanza, el combinado no los hizo. Por tal motivo no bastaron las buenas intenciones, ni el buen juego. Se perdió como mueren los guerreros en el campo de batalla, con “las botas puestas”.  

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