EL TRIUNFO ESTÁ ASOCIADO AL MANEJO INSTITUCIONAL EFICIENTE

Mientras en Colombia hay equipos que adeudan sueldos o que amenazan con no jugar por falta de plata, en el área hay modelos de clubes con gestión directiva y victorias deportivas.

Luego de sus inolvidables años dorados de los 70, cuando la zurda exquisita de Falcao y la prestancia nunca superada de Elías Figueroa lo mantenía en la cima del fútbol brasileño, Inter de Porto Alegre entró en un oscuro y larguísimo túnel. Fueron más de dos décadas sombrías, con aspirina de aislados festejos estaduales.

Lo que parecía una maldición interminable comenzó a cambiar en el 2002, tras la asunción de un grupo de dirigentes liderados por Fernando Carvalho y Vitório Piffero.

Carvalho presidió cuatro años al Inter (cuando se coronó campeón de la Libertadores), mientras Piffero manejaba el fútbol profesional. A fines de 2006 se relevaron, Piffero asumió la presidencia y Carvalho dirige lo futbolístico. Un equipo que funciona armónicamente.

Antes de subir el binomio, Internacional tenía 7.000 socios; hoy cuenta con 79.000 y el objetivo es llegar a 100.000. Además, por segundo año consecutivo es el club con mayor facturación de Brasil detrás del poderoso San Pablo. Esto incluye recaudaciones, ingresos de socios, mercadotecnia, derechos de TV, publicidad y venta de jugadores: unos 60 millones de dólares anuales.

En medio de todo ello, una andanada de títulos celebrados y la remodelación constante del Beira-Río (estadio que es orgullo de todos los ‘Colorados’).

¿Cuál es su receta del éxito…? Mucho trabajo de divisiones menores, contrataciones lógicas, ventas medidas, mantener un equipo fuerte con un gran entrenador, hacer contratos largos y, sobre todo, que los futbolistas sean propiedad del club. Nada de préstamos, que sólo sirven para negocio de los empresarios. Además, ¿qué puede llegar a préstamo…? ¿Un crack…?

"Al jugador, cuando está para irse, hay que negociarlo, no se lo puede detener", sostiene Carvalho. "Pero es necesario reemplazarlo de inmediato para no desarmar el equipo", añade Piffero, quien acaba de ser reelecto con el 91,51 por ciento de los votos.

Inter transfirió a Alexandre Pato "en 20 millones 750 mil dólares limpios", informa el presidente y agrega: "Enseguida repatriamos a Nílmar, que costó 5 millones de euros el 70 por ciento del pase".

Luego emigró Fernandao a Qatar; ipso facto Inter lo sustituyó con D’Alessandro. Actualmente, todos los futbolistas son vendibles; por ello es fundamental que pertenezcan a la institución. Sólo los clubes anclados al pasado toman préstamos. Y para no perderlos, por las nuevas normas de Fifa, es preciso hacer vínculos laborales extensos.

El suculento pase de Alexandre Pato les ratifica a los directivos del Inter que el negocio es formar jugadores. Por ello tienen 250 juveniles fichados. De esas promesas, 80 viven en la pensión del club, les dan cinco comidas al día y desde los 13 años cobran un viático mínimo de 130 dólares mensuales.

"Al jugador que muestra ciertas condiciones se le hace un primer contrato a los 16 años por tres temporadas para asegurarlo", comenta Piffero. "Después de los 18, la ley permite acordar por cinco años. Cuando vemos que el joven adelanta mucho no esperamos a que venza el vínculo, le ofrecemos un buen aumento y extendemos el contrato por otro año".

Inter es un ejemplo. El multicampeón San Pablo, otro. Liga de Quito, uno más. Boca Juniors ganó 18 títulos entre diciembre de 1998 y diciembre de 2008. En el mismo lapso, los demás clubes argentinos también lograron 18 coronas, ¡pero todos juntos! El abrumador dominio de Boca se debe, igualmente, a sus políticas dirigenciales: mucha estabilidad para entrenadores y jugadores, máxima explotación de la marca Boca, salarios al día, instalaciones de primer nivel y prioridad total a las inferiores. Boca pasó de ser la peor cantera del fútbol argentino a la más prolífica.

Colo Colo es otro modelo de conducción moderna. Quebró en 2001 y le remataron la sede. Pero, una vez privatizado, comenzó a funcionar como un reloj y es el protagonista estelar del fútbol chileno. Ya se le va a dar el éxito en el plano continental. No puede tardar, hace todo bien.

Danubio y Defensor Sporting son las entidades mejor conducidas del Uruguay. Están siempre peleando (y ganando) el título. Lo mismo sucede en Paraguay con Libertad. En México el paradigma es el fantástico Pachuca. Es un signo en todo el continente: el triunfo está asociado al manejo institucional eficiente.

No obstante, cientos de clubes de América no están enterados (o aún campea la corrupción). Gastan platales fichando veteranos -sin poder de reventa-, a préstamo, dándole la espalda al semillero, echando técnicos a cada momento, cambiando decenas de jugadores de torneo a torneo… Así les va.

Hay una nueva forma de conducir que puede reducir las abismales diferencias con Europa. El camino está trazado.

Jorge Barraza
Para EL TIEMPO
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